El protector de sobretensiones, indispensable para la seguridad de la instalación eléctrica

¿Cuántas veces habéis oído que ha habido una subida de tensión por una tormenta? El impacto de un rayo provoca un aumento de voltaje por encima de los valores establecidos.

Las sobretensiones por descargas atmosféricas son las más comunes, pero no las únicas. También destacamos las que se generan en las líneas eléctricas por la conexión y desconexión de dispositivos electrónicos de gran potencia y por maniobras o defectos en el suministro eléctrico. Pueden destruir o degradar las partes aislantes una instalación eléctrica, afectando gravemente a sus equipos eléctricos o receptores y, en ocasiones, pueden originarse focos de incendio.

Independientemente del origen que las provoque, es imprescindible instalar un protector de sobretensiones, para salvaguardar los dispositivos eléctricos de picos de tensión, gestionando y administrando la energía eléctrica de un dispositivo electrónico conectado a éste.

De esta manera, se reducirían las probabilidades de incidentes que afectan a la seguridad de las personas y los bienes y se evitarán averías o al menos se minimizarán sus efectos, e incluso en los casos más graves la destrucción de equipos electrónicos tanto a nivel industrial o comercial como a nivel doméstico.

A través de este dispositivo que se conecta entre la red eléctrica y la toma de tierra, se regula el voltaje que se aplica a un dispositivo eléctrico bloqueando o enviando a tierra voltajes superiores a un umbral seguro.

 

El equipo de MAT, especializado en la instalación de protectores de sobretensiones, recomienda realizar un estudio detallado de las instalaciones para seleccionar el dispositivo más adecuado y disponer de una mínima protección en los cuadros eléctricos generales y en los equipos más sensibles.

 

¿Y qué dice la normativa?

Destacamos el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión Real Decreto 842/2002, de 2 de agosto, que regula los sistemas de protección de las instalaciones interiores o receptoras para baja tensión, para impedir los efectos de las sobreintensidades y sobretensiones.

 

Por su parte, la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales establece que cualquier instalación o maquinaria utilizada para el trabajo y que pueda ser alcanzadas por los rayos, deberán estar protegidas contra sus efectos por dispositivos o medidas adecuadas

 

La Norma UNE 21186:2011-Pararrayos con dispositivo de cebado (PDC) contempla que cuando una verificación muestra que existen deficiencias o anomalías en el sistema de protección contra el rayo, es conveniente realizar la reparación con el menor retraso a fin de mantener la eficacia óptima del sistema de protección contra sobretensiones tanto externas como internas.